domingo, 26 de noviembre de 2017

Esencialidad



 El término esencial en biología presenta un matiz que en lenguaje coloquial quizás no se aprecie debidamente. Cuando en biología hablamos de un nutriente esencial no significa solamente que es muy importante, sino que lo es porque tenemos que incluirlo obligatoriamente en nuestra dieta ya que nuestro organismo no sabe fabricarlo, o lo hace en tan mínimas cantidades que debemos suplementar con la dieta todo lo que nos falta hasta alcanzar el mínimo requerido para vivir sin padecer trastornos y anomalías metabólicas. Estos trastornos y anomalías se engloban dentro de lo que se conoce como enfermedades carenciales.
La esencialidad en el ser humano podemos decir que es de tipo transversal puesto que afecta a diferentes tipos de bioelementos y biomoléculas. Necesitamos comer determinados ácidos grasos, determinados isoprenoides, determinados aminoácidos, determinados compuestos precursores de nucleótidos. 

Dentro de los bioelementos se han señalado los oligoelementos como elementos críticos para la supervivencia que debemos adquirir en la dieta aún cuando sólo precise de cantidades practicamente insignificantes.

Según la wikipedia, en el ser humano solamente tenemos dos ácidos grasos esenciales, el α-linolénico (18:3ω-3) y el linoleico (18:2ω-6). A partir de ellos podemos fabricar el resto de ácidos graos poliinsaturados. Algunos autores añaden a esta escueta lista al ácido araquidónico, precursor de los eicosanoides, porque, aunque no lo sea estrictamente, puede volverse esencial si existe deficiencia en el aporte de linoleico o si existe incapacidad para convertir el linoleico en araquidónico.

En el grupo de los aminoácidos, tradicionalemente se habían reconocido ocho aminoácidos  (fenilalanina, valina, treonina, triptófano, metionina, leucina, isoleucina, lisina) claramente esenciales para el ser humano, aunque actualmente se tiende a añadir a la lista un noveno aminoácido, la histidina.

Las vitaminas son, por definición, sustancias esenciales, que debemos incorporar en la dieta puesto que el organismo no sabe fabricarlas. Son de naturaleza química heterogénea y su clasificación hace más referencia a su actividad biológica o química y no por su estructura. Se separan en hidrosolubles y liposolubles. La ausencia en la dieta de determinadas vitaminas da lugar a enfermedades carenciales o avitaminosis conocidas desde antiguo (así la B1 con el beri beri o la vitamina C con el escorbuto) , más o menos reversibles con el aporte de la vitamina ausente en la dieta, pero también pueden ser causantes de trastornos en el desarrollo que se sufrirá toda la vida. Así, la deficiencia de ácido fólico (vitamina B9) en embarazadas puede dar lugar a procesos de espina bífida en el feto.


Otra cosa distinta es lo que nos presenta el magnífico vídeo introductorio. En este caso la Venus Atrapamoscas (Dioanea muscipula) no es que no sepa fabricar determinados compuestos químicos y los tenga que adquirir de las pobres moscas que captura. En este caso se ha producido un bonito proceso evolutivo que permite a estas especies prosperar en medios con suelos muy pobres compensando esta carencia nutritiva con el aporte de nutrientes que pueden obtener mediante la captura en sus trampas de pequeños insectos. Si las condiciones del medio cambiasen no les sería necesario recurrir a sus costumbres cazadoras y se contentarían con lo que el suelo les ofrece. Esto fácilmente se puede comprobar cultivando en casa uno de estos ejemplares con un poquito de suplemento nutritivo (muy justito; puede resultar muy fácil "envenenarlas" por exceso de comida). Lo que les proporciona ventaja adaptativa es poder colonizar medios de pobreza nutritiva extrema donde otras plantas no podrían prosperar o lo harían de forma muy penosa.


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